NO TE DAS CUENTA, IDIOTA.

“¿Cómo que no sales hoy viernes?” Me preguntó Rubén. “No me apetece, tío. Me quedaré viendo una peli” le contesté. ¡Déjate de rollos y explícame bien qué te pasa! Llevas unas semanas tristón…y me puedo imaginar por qué.

Es por Silvia. No comprendo por qué está así conmigo, le confirmé. Ya decía yo que esa cara de pesadumbre…que tenía que ser por una chica. ¿Todavía no os habéis arreglado desde la pelea en la playa? No, contesté con aflicción.

Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.

F. Sagan

“Escúchame Manuel, deja de hacerte el orgulloso y reacciona. No puedes estar todo el verano así. Sabes que ella tiene razón. Eres un engreído”. Me dolió tanto aquel sermón por parte de mi amigo. Que agaché la cabeza y sentí aquella sensación tan rara. ¿Nudo en el estómago? ¿Serían mariposas? ¡Qué estupideces estás pensando!

No pude estar mucho más en silencio y le contesté dejando mi orgullo a un lado. Me gusta más de lo que podía imaginar. Quizás me esté pillando por ella… No puedo engañarme a mí mismo. Ni a ti. Que me conoces desde hace muchos años…

No te das cuenta, idiota 1

Y por eso mismo, Manuel. Nunca habías estado así de idiota por alguien. No metas más la pata y sé claro con ella. Lo haré, repliqué rápidamente. Cerré la puerta y le mandé un mensaje:

“Silvia, quedemos para hablar de nosotros. Necesito aclarar todo entre ambos. Soy un estúpido, tienes razón”.

Media hora antes, no podía aguantar más y allí estaba yo. Sentado frente al mar. Esperándola con ansias. Con ganas de que todo se solucionara. No quería perderla. No me lo perdonaría jamás. Ella es única, me repetía una y otra vez. Mientras sonaba At last de Etta James, ella apareció. Con un vestido rojo y su pelo al viento. Estaba espectacular. No quería perder ni un segundo y después de preguntarle cómo estaba fui directo al grano.

Es cierto, que soy irremediablemente imbécil. Y la mayoría de las veces, no me pongo en tu lugar. No te escucho. Me he dado cuenta que tú siempre eres de dar de más y yo siempre doy de menos. Y así…esto no va bien, si queremos que esto sea de verdad. Debes tener claro que no quiero alejarme de ti.

No te das cuenta, idiota 2

Estos días me han servido para recapacitar y darme cuenta que, podría perderte. Y pensar verte con otro, me revolvió las entrañas, demostrándome que lo que hay entre nosotros es algo más. Todo ello, me llevó a pagar los platos rotos contigo. Sin que tú tuvieras nada de culpa en mi comportamiento inmaduro.

En ese instante, ella me interrumpió recordándome la razón de la discusión en la playa. Mi actitud. “Es incuestionable todo lo que me reprochaste. Pero bien sabes que no soy así, pero no estaba bien en ese momento. Tenía miedo de que me abandonaras y encontraras otros brazos que te abrazaran mejor que los míos”, corroboré serio.

“Creo que es el momento de sincerarme”, suspiró profundamente. Me encantas y te quiero, Manuel. Te lo he demostrado en muchos momentos. Pero querer no sólo es comernos a besos y estar en el mismo lado de la cama. Es más que eso, es sacar sonrisas en instantes tristes, convertirte en el pilar en sus épocas más amargas… No tienes por qué temer, no voy a huir a escondidas con otro hombre. Yo sólo tengo pensamientos insanos para ti…

Silvia, recuerdo que en la pelea, te tenía tan mareada que me dijiste que hiciera lo que me diera la gana y aquí estoy diciéndote que… ¡Te quiero!

Fdo. Hablando Balleno.

 

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