DECISIONES

Suspiré recordando aquella noche, cuando ya llevábamos varias copas de más tras una intensa semana de estudio, me diste mis primeras clases de economía aplicada al amor que nunca he olvidado.

Era la boda de Vicky, la tímida del grupo. La que nunca hablaba, pero a la que sabías que podías contar con ella para lo que fuese. Siempre tan servicial y amiga de sus amigas. Hace ya casi cinco años, pero han sido muchas las noches que me he acordado de “tu clase, y hace un par de semanas, cuando estuve haciendo limpieza vi aquel traje y no pude evitar acordarme de ti.

“Madurar es entender que el otro te quiere como puede, no como tú quieras”

A.

Bien es cierto, que siempre te gustó quedar por encima de mí, y por eso te encantaba llevar un año más en la misma universidad que yo. Adorabas que te preguntase dónde entregar tal papel o cómo moverme para intentar arreglar cualquier asunto…Como si siguiera tus pasos.

Justo aquel día había acabado mis exámenes de primero y me preguntaste si sabía qué eran los costes de oportunidad. Me quedé atónita pero rápidamente con tu sonrisa tan seductora me contestaste, no te preocupes bonita que yo te lo explicaré. Me definiste que el coste de oportunidad es el valor de la mejor opción no realizada. Aquello a lo que renunciamos cuando tomamos una decisión.

decisiones

Tú me hablaste del coste haciendo referencia al resto de invitados de la boda con los que podríamos estar ligando, y a los que ni tú ni yo estábamos haciendo caso, porque habíamos decidido que la mejor opción éramos nosotros. A esa le siguieron muchas más noches donde mantuvimos esa misma actitud.

Aunque, conocíamos desde un principio que “eso” que había entre ambos no tenía mucho futuro, y es por eso que me preguntaste si sabía lo que significaban los costes de oportunidad, porque sabíamos que estábamos dejando pasar oportunidades por empeñarnos en algo que iba a fracasar. Por algo que no iba a funcionar nos cerrábamos a opciones mucho mejores, pero nos daba igual. Pensábamos en lo bien que lo pasábamos juntos, aunque sólo fuera una noche donde sentíamos, respirábamos y exprimíamos al máximo cada instante… Nos merecía la pena.

Pensábamos que bailar nuestras canciones y que eso de que me cantaras al oído las letras era algo sólo nuestro, y a mí me hacías creer que todo lo que me decías era verdad. Pensábamos que la complicidad y la confianza que tú y yo llegamos a tener no la tenía cualquiera, y eso nos hacía especiales. Pensábamos que el hecho de que pudieran pasar semanas sin vernos y a los cinco minutos de estar juntos pareciese que nunca nos habíamos separado tenía que ser algo único. Pensábamos en definitiva que no había nadie que encajase mejor que tú y yo juntos, y eso, eso fue nuestro gran error.descisiones2

Necesité que una tercera persona apareciese en mi vida para darme cuenta de lo que estaba dejando pasar, de lo que me costaban esas noches contigo que se acababan cuando me iba a casa, esperando al principio ese mensaje que más tarde aprendí que nunca llegaría.

Precisé tan sólo una noche contigo en la que me sentí un terrible miedo por poder perder a la otra persona que estaba conociendo, para darme cuenta de las oportunidades que estaba perdiendo malgastando el tiempo contigo. Necesité que alguien me encontrara y luchara por mí como nunca habían hecho, para darme cuenta del coste de oportunidad que me estabas suponiendo.

No puedo pensar en quién no se lo merece, y dejar oportunidades cuyo coste es mayor que la opción que no me deja verlas.

 

Fdo. Hablando Balleno.

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