Y SI…

¡Brrrrrr!¡Brrrr! Me acababa de llegar un mensaje de texto al móvil. Miré de reojo el reloj del pasillo y las agujas marcaban más de las once de la noche. Estaba de capa caída y hacía un rato que había dejado el móvil a un lado.

Reuní las pocas fuerzas que me quedaban y me acerqué a la mesita del salón, desbloqueé el móvil y lo leí. Me quedé paralizada al leerlo. Lo volví a leer y una mezcla de sentimientos me recorrió el cuerpo. Lo releí y me quedé pensativa. No podía creérmelo, era él. Después de tanto tiempo volvía a tener noticias suyas.

Tras una larga hora, seguía asombrada. Me había hecho sonreír, algo que no hacía en más de un mes…Y es que, en ese momento de mi vida me encontraba tan débil…

La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa

Einstein

Sus palabras tan sinceras, fueron directas al corazón. Sin embargo, un millón de preguntas me asaltaron. Apenas pude descansar aquella noche, aunque era algo normal en mí desde hacía algún tiempo… Decidí contestarle, tenía que decirle que quería arreglarlo. Quería que volviese a estar presente en mi vida, quería saber de él, quería saber si él estaba bien… Y todas esas cosas que siempre había querido saber, pero por cobarde jamás había tenido valor para hacerlo. Cogí el teléfono y mis pocas fuerzas y le escribí:

“Me alegra mucho saber de ti. Me alegra que hayas sido el valiente de volver a hablar. A mí también me gustaría volver a retomar el contacto. Quiero volverte a ver…”

Nos mandamos un par de mensajes más. Pero yo necesitaba más y, supongo que él también. Necesitábamos ponernos al día. Necesitaba un poquito de él…Y llegaron los mensajes a altas horas y las llamadas…

Tengo que confesar que, desde que lo conozco, jamás lo vi con tanto coraje. Había vuelto de ultratumbas. Él. Él y yo. Otra vez. Juntos tras años de vigilia en las noches de invierno y las largas de verano. No me explicaba cómo había elegido el momento en el que me encontraba más débil y frágil para volver… Era uno de los peores momentos de mi vida y ahí estaba él

Puede que estuviera en el momento exacto para cambiar lágrimas por bailes, desvelos por risas, cabreos por sonrisas… ¡Bendita casualidad! No sé, qué capricho del destino había hecho que volviéramos en ese instante, pero doy las gracias por ello cada noche.

Y si...

Sin embargo, existe un muro entre él y yo. Hace años que construí ese muro infranqueable porque tengo miedo al amor, tengo miedo a enamorarme o, más bien a volver a enamorarme…

Bien es cierto que he recibido algún que otro desamor que me ha causado llantos y daños colaterales, por lo que mi estúpido corazón, no quiere abandonar el escudo que tiene como defensa cuando me ve ilusionarme con algo sincero.

Y es que, algunas veces son tan estúpidamente estúpida contigo que me dan ganas de chocarme por tonta. Sin embargo, él me escucha y me da aliento día a día haciéndome sacar mi lado más alegre y sacándome de esta oscuridad, convirtiéndote en mi héroe, sin quererlo. Me da vida.

No sé si él lo sabe…Quizás sí, quizás no, pero… no sé si se acordará de aquel día que me preguntó si lo quería. Pues no le dije la verdad, le quiero. Pero es que…Nunca dejé de hacerlo.

Fdo. Hablando Balleno.

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