EL PODER DEL ROJO

Hace bastante tiempo que el rojo es uno de mis colores favoritos. Me quedo con toda su gama: desde el rojo escarlata hasta el granate. Aunque confieso que siempre he sido de amarillo desde que era una renacuaja. Me gustaba tanto que intentaba comprarme todo de ese tono: libretas, lápices, zapatos, camisetas, abrigos… Era un auténtico pollito andante.

Sin embargo, en esta última etapa me di cuenta de que ese pigmento me aportaba más de lo que nunca imaginé. Es cierto que la Real Academia Española define rojo (que proviene del latín russus) como “dicho de un color: semejante al de la sangre o al del tomate maduro, y que ocupa el primer lugar en el espectro luminoso rojo”. Mas este color como al igual que el resto, refleja tanto aspectos positivos como negativos.
Se asocia al calor, a la pasión, a la energía, a la afectividad, al amor, a la sensualidad y al sexo. También se ha observado que este color estimula levemente el comportamiento del ser humano permitiendo alcanzar nuestras metas.

Pero desgraciadamente son más populares sus connotaciones negativas, vinculadas a la sangre, a la violencia, el odio, la agresividad, el exceso y el peligro, entre otros. En ocasiones también está ligado con la destrucción, la crueldad y la muerte…

Asimismo, este color tiene gran relevancia en distintos puntos geográficos tales como Rusia, India, China… En este último país, el rojo es visto como un color de la buena suerte y la larga vida usándose en celebraciones para atraerla. En la India, por otro lado, está vinculado al matrimonio, a la fertilidad y el poder. Sin embargo, en Sudáfrica es utilizado como color del luto. Si echamos la vista unos cuantos siglos atrás, en la Europa de la Edad Media, este color se relacionaba con el mal y la culpa, pero también con la simbolización a Jesucristo, el sacrificio y la redención.

A pesar de ello, y de todas las connotaciones que las personas le hemos dado a este color, decidí apostar por el poder del rojo en mis labios como tantísimas mujeres en diferentes momentos sociales importantes tales como en el 1912 con el movimiento sufragista en Nueva York como símbolo de fortaleza de la mujer.

Y tú, ¿vas a darle poder al rojo?

Fdo. Hablando Balleno.

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